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Una ciudad para contemplarse

Es fácil llegar a Pátzcuaro. Por carretera está a menos de una hora de distancia desde Morelia. Este destino colonial se distingue por sus monumentos barrocos, sus blancas casas de adobe, sus tejados rojos, fuentes, plazas y jardines.
Cuenta con hostales y hoteles cinco estrellas. Recomendamos el hotel Pueblo Mágico, instalado en un céntrico edificio colonial de cantera con habitaciones cómodas y un servicio discreto y esmerado. Para los madrugadores, algunos establecimientos alquilan bicicletas para conocer Pátzcuaro y comunidades vecinas.
Una excelente forma de iniciar el día es con un rico desayuno que incluya corundas, servidas con crema, salsa molcajeteada, y queso cotija; y los uchepos que son parecidos a tamales, elaborados con maíz tierno.

Un recorrido por esta bella ciudad puede comenzar en la Casa de los Once Patios. Antes conocida como Convento de Santa Catarina, fue construida en el mismo lugar donde se estableció el Hospital de Santa Marta, fundado por don Vasco de Quiroga. Este monumento del siglo XVIII se encuentra al sureste de la Plaza Don Vasco, y actualmente alberga numerosos talleres donde se pueden adquirir todo tipo de artesanías: coloridos textiles y huanengos de Zacán, rebozos de La Piedad, cerámica de Patamban, brillantes lacas de Pátzcuaro, tallas de maderas de Quiroga, cobre martillado de Santa Clara, y otras maravillas.

La Plaza don Vasco de Quiroga es uno de los espacios más hermosos no solo de Pátzcuaro, sino de todo México. Es un lugar rodeado por históricas casonas, portales y jardines. En el centro de la plaza, erigido en una fuente, encontramos un monumento dedicado a don Vasco de Quiroga, cuya obra evangelizadora y humanista influyó en los pueblos purépechas. En esta plaza se encuentran el Palacio de Huitziméngari, hijo del último gobernante purépecha, y la Mansión de los Condes de Menocal, monumento del siglo XVII, conocida como La Casa del Gigante.

Seguimos rumbo a la Basílica de la Salud. Este es el templo más importante de Pátzcuaro, y fue construido por don Vasco de Quiroga en el siglo XVI. En el interior apreciamos una imagen de caña de maíz de la patrona de la región, la Virgen de la Salud. Además es indispensable visitar el Templo del Sagrario, del siglo XVII, el Santuario de Guadalupe, del siglo XIX, el Templo del Humilladero y el Templo del Hospitalito, ambos del siglo XVI.

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Bonampak y los murales mayas

La riqueza histórica y arqueológica de Chiapas es muy grande, en ese estado se encuentran algunas de las ciudades mayas más importantes del periodo Clásico (200 al 900 de nuestra era) como Palenque, Yaxchilán y Toniná, entre muchas otras.
Pero hay una que siempre ha sido centro de atención, aunque paradójicamente no se ha explorado mucho, nos referimos a Bonampak, la ciudad de las pinturas murales.
Se dice que fue descubierta por Giles Healy en 1946, al seguir a los lacandones que se dirigían a realizar cultos en los edificios de la ciudad. Sin embargo, como en muchos otros casos, los indígenas ya conocían la localización del sitio, y el hallazgo se atribuye hoy a dos de ellos: José Pepe Chambor y Acasio Chan.
Fue decretada como Monumento Nacional el 21 de agosto de 1992 y cubre actualmente una superficie de 4 mil 357 hectáreas.
La historia de Bonampak sigue siendo investigada pero cor la poca información que tenemos, podemos reconstruir parte de esa historia.
La única parte abierta al público en Bonampak es la que se conoce como la Gran Plaza.
En la acrópolis se pueden observar grandes terrazas y edificios que probablemente tenían un fin político-religioso, lo que deducimos por la gran estela que se encuentra al pie de la acrópolis, al centro de la Plaza.
El Templo de las Pinturas esta al pie de una colina natural terraceada, junto a otras dos edificaciones, cuyo conjunto se eleva hasta 46 metros de altura.
La construcción tiene tres puertas que conducen a igual número de cámaras independientes, decoradas con pinturas que datan del año 790 y que se realizaron al fresco, sin bocetos, sobre un recubrimiento de estuco, lo que indica que cada cuarto fue pintado en una sola sesión corta; los dinteles de cada entrada, tienen labradas escenas de la captura de enemigos por dos gobernantes de Bonampak y uno de Yaxchilan.
En las puertas se encuentran labrados tres dinteles que dan muestra de las hazañas bélicas logradas por los gobernantes tanto de Bonampak como de Yaxchilán.
En cada una de las habitaciones o cámaras del Templo de las Pinturas hay pinturas murales cuyas temáticas son variadas, pero tienen un tema en común: la conquista militar.

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Mayapan, Yucatán

Se localiza a cuarenta kilómetros de la ciudad de Mérida.
Dentro de esta ciudad amurallada una Plaza central contiene dos edificios de administración y cívico – religiosos, tales como:
El Castillo, dedicado a Kukulcán, un basamento piramidal de nueve cuerpos que mide quince metros.
Las partes bajas de uno de sus templos conservan pinturas con sus colores originales.
En el territorio también se ubica un cenote llamado “Chen Mul” localizado entre el “Templo del Cenote” y la “Sala de los Mascarones”, ambos ubicados al final del complejo detrás del Castillo de Kukulcán.
En el complejo resaltan estructuras circulares que se reconocen como observatorios y añaden belleza al conjunto.
Los observatorios y la pirámide principal, recuerdan de inmediato a Chichén Itzá por completo, se considera a Mayapán una réplica a menor escala de Chichén.
Posee también características arquitectónicas similares a las de Tulum en la Riviera Maya, contando con grupos de columnas redondas.
Hallazgos recientes en las excavaciones arqueológicas indican que Mayapán floreció mucho después que Chichén Itzá y Uxmal, ciudades cercanas con las que se cree formaron alguna vez una triple alianza.
Mayapán albergó aproximadamente a 12,000 habitantes, las partes bajas de uno de sus templos conservan detalles de pinturas en sus colores originales.
La hermosa y pacífica zona arqueológica de Mayapán, se asemeja fuertemente a Chichén Itzá, con un estilo arquitectónico que incorporaba elementos propios del centro de México con rasgos típicos mayas.
Con la caída de Chichén Itzá, Mayapán desarrolló un estilo propio orientado hacia la reelaboración de antiguas formas, tales como basamentos, el observatorio y otras edificaciones.
Mayapán fue sede de la Liga de Mayapán, una confederación que reunía a los caciques de Uxmal y de Chichén Itzá, la disputa por el control finalizó con la derrota de los Itzáes que gobernaban Chichén, quienes huyeron hacia Petén y fundaron la ciudad de Tayasal.
El poder sobre la Liga fue ejercida a partir de ese momento por los Cocomes de Mayapán, aunque con una fuerte oposición de los habitantes de otros pueblos mayas de la península. La Liga se disolvió hacia el año 1440, cuando los Cocomes abandonaron la plaza y se acomodaron en Sotuta.
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Edzná, Campeche

Las investigaciones realizadas en la ciudad prehispánica de Edzná revelan que tuvo ocupación humana por lo menos desde el año 600 a.C. y hasta el 900-1000 d.C.
Los primeros grupos se asentaron en la zona en donde se ubica Edzná, fueron atraídos por las numerosas aguadas que había en el valle, lo que propició una rápida evolución que alcanzaría su época de mayor esplendor entre el 500 y el 900 d.C.
Se considera que esta urbe llegó a ocupar una extensión aproximada de 25 km2 y, hasta la fecha, se han localizado un poco más de 200 estructuras, entre basamentos, plataformas, edificios y conjuntos habitacionales, de los cuales se han explorado las construcciones que están alrededor de la Gran Plaza, como la Gran Acrópolis, la Plataforma de los Cuchillos, el Anexo de los Cuchillos, la Casa Grande o Noholná, un sacbé o camino blanco, un juego de pelota, un conjunto de templos al sur de la Gran Plaza y la Pequeña Acrópolis, entre otros.
Los principales edificios de Edzná
Algunos de estos edificios muestran rasgos arquitectónicos de los estilos Puuc y Chenes.
La Gran Acrópolis es tal vez el conjunto más representativo de Edzná; se trata de una gran plataforma elevada de planta cuadrangular, sobre la que se erigieron unas once o doce estructuras. El estilo general del conjunto acusa una gran influencia cultural proveniente del Petén guatemalteco.
La Casa Grande o Nohochná cierra la Gran Plaza por su lado poniente. Es una estructura alargada que presenta en su fachada principal una gran escalinata, la cual se abre a lo largo del edificio. Algunos estudiosos han pensado que se trata de gradas, que tal vez sirvieron para albergar al público que presenciaba las ceremonias efectuadas en la plaza.
En la Pequeña Acrópolis también existe una plataforma cuadrangular elevada, con cuatro edificios, en los que se advierten rasgos arquitectónicos del estilo Puuc; una de las estructuras posee una escalinata en la que se distinguen glifos con imágenes geométricas, animales y humanas.

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Ciudad Amurallada de Campeche, Campeche

La Declaratoria de la ciudad de Campeche como Patrimonio Mundial es un reconocimiento a la herencia que han dejado las generaciones de campechanos que construyeron, amaron y respetaron su patrimonio edificado. Asimismo refleja el resultado de un esfuerzo emprendido hace dos décadas por el gobierno de Campeche con las obras de conservación y valoración de la arquitectura histórica de esta ciudad situada sobre la costa, al noroeste del estado del mismo nombre.
Campeche conserva el estilo arquitectónico colonial del siglo XVI, palpitando con vivas leyendas en cada una de sus calles, casas señoriales, iglesias, fuertes, murallas y baluartes.
En el recinto amurallado de la ciudad (centro histórico), uno de los mejores conservados de México, encontramos lo más representativo de la época colonial en cada una de las casas que muestran vistosos portones y ventanales señoriales. Se integran en un solo marco histórico 5 siglos de trabajo en iglesias, calles empedradas y plazuelas, la arquitectura porfiriana, museos y edificios. Con esbeltas torres se yergue la Catedral, al tiempo que la pintoresca iglesia del barrio de San Francisco, en conjunto con su bella plazuela, alimentan un lejano pasado: se dice que en ese lugar se celebró el primer oficio religioso en tierras de la Nueva España, siendo también bautizado en su templo el nieto del conquistador Hernán Cortés. En su estilo barroco-salomónico, los 5 altares con retablos tallados en madera distinguen la iglesia de San Francisquito, mientras que al Cristo Negro tallado en madera de ébano en la iglesia de San Román se le atribuyen numerosas leyendas y milagros.
En la famosa Puerta de Tierra, uno de los cuatro accesos que tenía el recinto amurallado de Campeche, se lleva a cabo un espectáculo de luz y sonido con traducción simultánea al inglés y francés. En él se narran aventuras de corsarios y se realizan representaciones de antiguas batallas piratas, complementándo dicho espectáculo con estampas folklóricas regionales.
Conservando su foso, puente levadizo, atalayas y cañones, se yergue silente otra muestra de la defensa de Campeche contra los ataques pirata: el Fuerte de San Miguel. Convertida en museo, se distingue orgullosa la Casa del Teniente del Rey, mostrando al público en general exposiciones permanentes de piezas prehispánicas y coloniales. Sobre el cerro de Bellavista se encuentra el fuerte de San José; lugar idóneo para disfrutar de una magnífica vista de la ciudad y el mar inmenso. En el lado opuesto existe un mirador con la imponente estatua de Don Benito Juárez.
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Museo Nacional de las Culturas

El Museo Nacional de las Culturas fue reinagurado después de una restauración de casi seis años. Los arquitectos y trabajadores a cargo utilizaron la tecnología más avanzada para renovar estos espacios históricos, además realizaron propuestas museográficas dinámicas que permitan al público un mejor acercamiento con la riqueza cultural.
El inmueble donde se encuentra el Museo cuenta con una historia muy interesante. Data del siglo XVIII, fue concebida por Nicolás Pintado en 1734, inicialmente resguardó a la Real Casa de Moneda durante 114 años, de ahí que la calle en donde se ubica lleve ese nombre.
Durante el siglo XIX bajo las ordenes de Maximiliano de Habsburgo se inauguró el Museo Público de Historia Natural, Arqueología e Historia, considerado como el Real Casa de Moneda. La desición de inaugurar el Museo corresponde a una época en donde el mundo estaba valorando las expresiones de los pueblos, para ello hiciéron públicas sus colecciones. Este momento es sin duda el inicio de la concepción de espacios museísticos en el mundo.
Los objetos que se resguardaron eran prehispánicos. No había una distinción entre las diferentes culturas puesto que no había estudios arqueológicos. Debido a la gran cantidad de objetos que se empezaron a descubrir, las salas de Museo se saturaron rapidamente por lo que tuvo que ceder parte de su colección a otros museos.
Para el siglo XX el Museo se reestructura y en 1965 abre sus puertas como Museo Nacional de las Culturas.
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Barrios Magicos del DF, Azcapotzalco

En Azcapotzalco, para fines turísticos, no hay que dejar de visitar su centro, donde en otros tiempos estuviera la cabecera municipal. Recorrer sus calles, caracterizadas por una intensa dinámica comercial, también ofrece pequeños oasis de hermosa arquitectura y tradición, como por ejemplo, la Parroquia de los Santos Apóstoles, una noble edificación virreinal que cuenta con una gran torre, cúpulas y un agradable atrio arbolado. Frente a este último aparece un kiosco. Junto al atrio de la parroquia tenemos a la Casa de Cultura de Azcapotzalco, la cual incluye dentro de sí, dos hermosos jardines con fuertes de roca y en donde tienen lugar distintas exposiciones y talleres.
La Plaza Hidalgo puede ser considerada como el corazón de Azcapotzalco y uno de sus distintivos más agradables es su kiosco central, mismo que aparece rodeado de árboles. También destaca en la Plaza Hidalgo, una estatua en honor del héroe nacional del mismo apellido. Igual de interesante es el Archivo Histórico de Azcapotzalco, en cual se localiza a un costado de la Plaza Hidalgo. Cuenta con un mural realizado por Antonio Padilla Pérez cuyo título es “Origen y Trascendencia del Pueblo Tepaneca”. Además, allí se exponen vestigios arqueológicos encontrados en este barrio de la Ciudad de México.
El centro de Azcapotzalco guarda un marcado sabor a provincia, su plaza Hidalgo –corazón de la población– muestra una serie de elegantes balaustradas unidas a bancas de piedra. La escultura del padre de la Patria, don Miguel Hidalgo, da la bienvenida a este lugar, cuyo quiosco de concreto y techumbre plana posee sólo seis lados. Árboles diversos y yucas le dan frescura a este espacio, con sus alrededores conformados por variadas construcciones de distintas épocas.
Al costado sur de la Plaza Hidalgo se encuentra el Archivo Histórico de Azcapotzalco; te invitamos a visitarlo para admirar un colorido mural pintado por Antonio Padilla Pérez, titulado Origen y Trascendencia del Pueblo Tepaneca. También se exhiben ahí piezas arqueológicas encontradas por los rumbos.
Con sólo cruzar la calle, encontrarás la Parroquia y Ex Convento de San Felipe y Santiago Apóstoles , de 1565. La barda atrial es de gran grosor y presenta arcos invertidos, y su atrio es de magnas proporciones. Una gran portada barroca conformada por molduras, roleos y guardamalletas acapará tu atención, sobre todo, al advertir la forma mixtilínea de la ventana que da al coro. La esbelta torre del campanario muestra un juego dinámico de pilastras en sus cuatro costados y, a su derecha, tres arcos de medio punto indican la entrada a la portería del antiguo convento dominico. Un excelente retablo barroco salomónico dorado recibe a los visitantes la derecha de la nave, en el cual se insertan curiosas pinturas de vírgenes (solamente). La altura de la nave es notable, el retablo principal es de estilo neoclásico y la hechura en madera del púlpito es de llamar la atención. Al costado izquierdo de este conjunto hay una hermosa portada de cantera, rematada con un relieve alusivo a la entrega que hizo la Virgen María de un rosario a Santo Domingo, misma que da acceso a la Capilla del Rosario (5), que data de 1720, y presume excelentes retablos barrocos y churriguerescos dorados. El antiguo claustro de esta construcción exhibe restos de pintura mural, su arquería es sencilla y soportada por columnas de estilo dórico; destaca en él la espectacular techumbre de las esquinas de los corredores de la planta baja: artesonados octagonales de madera y rosetones de estilo mudéjar. Es un trabajo realmente impresionante que aún puede apreciarse.
Saliendo del atrio del Ex Convento podrás entrar al edificio contiguo, que fuera el Palacio Municipal, erigido en 1891, en cuya portada de cantera destaca el balcón del nivel superior con un doble arco ornamentado con mascarones en sus claves, así como un precioso barandal de 1894. A partir de 1991 éste fue convertido en la Casa de la Cultura. Al entrar, te cautivarán los murales del cubo de su escalera, donde el artista Arturo García Bustos plasmó La Herencia Tepaneca en el Umbral del Tercer Milenio. También destacan ocho hermosos vitrales–plafones con diversos temas históricos. ¡No te los puedes perder!
En sus amplias salas se llevan a cabo numerosas exposiciones artísticas. Cuenta con dos hermosos patios: el de las rosas al frente, y el de los naranjos en la parte posterior. Se ofrecen en este inmueble distintos talleres, exposiciones, recitales y conferencias, entre otras actividades.

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Barrios Magicos del DF, Colonia Roma

Barrio residencial construido a principios del siglo XX cerca del centro de la ciudad. Comprende dos grandes colonias: Roma Norte y Roma Sur. El nombre lo tomó de la Hacienda de la Romita, establecida en ésta zona durante la época de la Colonia.
A principios del siglo XX, durante el gobierno de Porfirio Díaz,  se construyeron suntuosas mansiones al estilo europeo (art nouveau, bélle epoque, art déco, clásico…)  algunas, fueron demolidas con el tiempo y otras, afortunadamente han sido revaloradas y remodeladas. Existen notables ejemplos, uno de ellos Casa Lamm. Las avenidas y calles también fueron trazadas al estilio europeo con camellón central rodeado de árboles y al centro fuentes y esculturas clásicas: Álvaro Obregón y la calle de Orizaba. 
Atraviesa el Parque Pushkin y llega a la avenida Álvaro Obregón, considerada como el Paseo de la Reforma de los romanos; los árboles del camellón central y sus fuentes de cantera te invitan a caminarla pausadamente. A sus costados sobreviven algunos comercios de tradición, como Los Bisquets Bisquets Obregón que seguramente conoces, y varios edificios históricos de su primera época, como la Casa del Poeta Ramón López Velarde; el Parián , antiguo mercado local; el Edificio Francia; y un par de hermosas casas en los números 161 y 163. Tres notables inmuebles de estilo art nouveau se ubican cerca de esta avenida, dos edificios en la esquina de Mérida y Guanajuato, y una casa en la calle de Chihuahua 78; ¡no te los pierdas!
La calle de Orizaba es un recorrido obligado; a lo largo de su trayecto (de sur a norte) te sorprenderás con algunos de sus mejores sitios e inmuebles. Empecemos con la Plaza Ajusco ; el Instituto Renacimiento , colegio tradicional que ocupa un pintoresco castillo de tabique; la legendaria nevería La Bella Italia, donde podrás saborear exquisitos helados; el elegante Edificio Balmori; la Casa Lamm, centro cultural y escuela de arte con una gran librería; la Plaza Río de Janeiro; la famosa Casa de las Brujas , edificio de apartamentos con su remate cónico que le da ese sobrenombre; la Parroquia de la Sagrada Familia; y la residencia de estilo neocolonial que aloja a La Casa Universitaria del Libro UNAM.
Si quieres sentir la atmósfera que tenía esta colonia en sus años de esplendor, camina tranquilamente por la calle de Colima, entre Jalapa y Tonalá, y por la de Tonalá, entre Colima y Durango, donde encontrarás un conjunto de bellas casas afrancesadas así como frondosos árboles. Se dice que en la casa número 43 de la calle de Jalapa, el general Juan Barragán, brazo derecho de Venustiano Carranza, salvó su vida al escapar por la azotea, camino de ser fusilado en 1920.
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Barrios Mágicos del DF, Coyoacán

Atractivos
Pasear por Coyoacán es un deleite, ya que al caminar por calles como Francisco Sosa uno puede sentir la tranquilidad que todavía conserva esta zona con sus casas pintadas con colores alegres, sus cafés en los que se discute sobre la ultima novedad literaria o la más reciente exposición de arte, sus numerosos centros culturales y en fin todo lo que hace a esta zona, un delicioso paseo de fin de semana.
A un costado de la Panzacola, se conserva un antiguo puente fechado en 1763, y que aún, libra en el lugar, el paso de las aguas del río Magdalena. La Capilla y el puente conforman un conjunto que ¡no puedes dejar de conocer!
A lo largo de la misma calle (Francisco Sosa), podrás conocer algunas residencias de personajes famosos, como la de Miguel Ángel de Quevedo , en la esquina con Panzacola.
La Casa Alvarado es uno de los íconos de Coyoacán; fue una quinta colonial durante el siglo XVIII y su fachada destaca por la serie de ajaracas –elementos ornamentales de estilo mudéjar– que la revisten. En 1713 perteneció a un comerciante de apellido Alvarado, por eso lleva su nombre y no el del conquistador como suele creerse; el gran poeta Octavio Paz vivió los últimos días de su vida en ella y actualmente es sede de la Fonoteca Nacional.
Por la misma calle Francisco Sosa, circulaba -durante la primera mitad del siglo XX- el tranvía, cuya estación, es hoy una elegante tienda de vinos y carnes frías. ¡No dejes de visitarla!
Para tomarte un breve descanso, el lugar ideal es la acogedora y arbolada Plaza de Santa Catarina.
En uno de los costados de la Plaza de Santa Catarina se encuentra la Capilla de Santa Catarina de Siena, que data del siglo XVII.
Frente a la Plaza de Santa Catarina, una finca de grandes proporciones aloja la Casa de la Cultura Jesús Reyes Heroles, de 1780, cuando se estableció aquí una fábrica de papel; sus jardines se ven poblados de fresnos, álamos y jacarandas, típicos de los jardines de Coyoacán. ¡Te encantará!
Tres inmuebles más figuran en el último tramo de la antigua Calle Real, de enormes árboles de grandes raíces y frondas: el del Instituto Italiano de Cultura , erigido entre los siglos XVII y XVIII; la Casa de Francisco Sosa, el “virrey de Coyoacán”, construida en el siglo XIX; y la Casa de Diego de Ordaz , considerada, para muchos coyoacanenses, la más bonita de la calle. Fue construida en el siglo VXIII, y bajo los desagües de piedra en forma de cañón destaca una serie de dibujos hechos por manos indígenas.
Al llegar al centro de Coyoacán nos reciben dos arcos de piedra sostenidos por un par de pilastras adosadas a un muro y hermosamente talladas por manos indígenas en el siglo XVI; se trata de uno de los accesos que tenía el antiguo atrio de la Parroquia de Coyoacán, convertido en el Jardín Centenario, cuya fuente al centro reafirma el nombre de este lugar con las figuras de un par de coyotes.
Cruzando la calle de Centenario estarás frente a la Parroquia de San Juan Bautista, una de las más antiguas de la Ciudad de México, cuya portada fue terminada en 1582. Construida por los dominicos, tenía tres naves o corredores interiores, hasta que en 1933 fueron reducidas a una sola nave techada con una enorme bóveda donde el artista Juan Fabregat pintó escenas de la vida de Jesús en llamativos medallones.
Tras un proceso de restauración, el Jardín Hidalgo, corazón de Coyoacán, vuelve a recibir a miles de visitantes cada fin de semana; sobresalen en él el famoso quiosco, construido en Francia a fines del siglo XIX; la escultura de Miguel Hidalgo hecha por el escultor Luis Arias; la obra titulada La familia de Josué Morales; y un retoño del árbol del Tule, de Oaxaca, sembrado en el costado norte. Frente al quiosco se ubica la Casa de Cortés, hoy Delegación Coyoacán, erigida hacia 1755; destaca su pequeño pórtico que lleva la campana utilizada los días 15 de septiembre para dar el Grito de Independencia. En su interior, la Capilla del Registro Civil luce una portada con un atractivo arco mixtilíneo barroco y alberga dos frescos del pintor Diego Rosales: La Conquista y El tormento a Cuauhtémoc.
Ahora toma la Calle de la Higuera, que debe su nombre al árbol que sembró en su predio el comerciante español Ginés Segovia; llamó tanto la atención de los vecinos, que muchos de ellos sembraron una especie igual en los jardines de sus casas. Al final de esta vía apreciarás la Casa Roja o de la Malinche, otro inmueble del siglo XVIII, cuya fachada muestra las ajaracas como ornamentación. La leyenda dice que en este predio Cortés asesinó en 1522 a su primera esposa, Catalina Juárez, tras su llegada a la Nueva España.
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Barrios Mágicos del DF, Garibaldi

Esta plaza es conocida Mundialmente por sus mariachis y se ubica en el corazon del barrio de la lagunilla. La plaza de Garibaldi esta en uso desde la época precortesiana cuando fue habitada por alfareros y cultivadores de maguey (aztecas), se transformó y tuvo distintas funciones a lo largo de la historia de la ciudad. La plaza es conocida también como Santa Cecilia, patrona de los músicos y tomó su nombre del nieto del patriota italiano Guiseppe Garibaldi, enlistado en las filas maderistas durante la revolución Mexicana de 1910.
Recientemente remodelada, la plaza presenta una serie de árboles jóvenes en sus respectivos arriates, donde los visitantes se pueden sentar para disfrutar del inconfundible sonido de las trompetas, guitarrones, violines y guitarras. Además, modernos postes de alumbrado se distribuyen a lo largo y, al fondo, fue sembrado un “ejército” de plantas de agave. En sus alrededores se observan casonas de fachadas sencillas y hacia el sur un gran portal con gruesas columnas que alberga un restaurante y un centro nocturno.
En su parte oriente, la tienda El Traje de Charro vende la tradicional vestimenta de charro y todos sus enseres. Por la calle República de Honduras se acondicionó el Paseo de las Luminarias de la Música Mexicana, enmarcado por esbeltas palmeras, en donde se pueden apreciar las esculturas de los inmortales de la música vernácula: José Alfredo Jiménez, Lola Beltrán, Javier Solís, María de Lourdes, Pedro Infante, Tomás Méndez, José Ángel Espinoza Aragón “Ferrusquilla”, Juan Gabriel, don Manuel Esperón y una dedicada al músico de mariachi.
El local de más tradición de Garibaldi, fundado por Juan I. Hernández, es la antigua cantina, hoy salón, Tenampa, que ocupa un inmueble de dos niveles y remate neocolonial al norte de la plaza. Con 85 años de existencia y tradición, sigue recibiendo a todos aquellos visitantes que deseen sentir o compartir la esencia del capitalino o “chilango” en momentos de fiesta. Una placa en su fachada rinde homenaje a don Cirilo Marmolejo y don Concho Andrade, fundadores de la tradición musical del mariachi en el Salón Tenampa y en la Plaza Garibaldi.
A su costado izquierdo, un gran portal anuncia el acceso a otro punto tradicional: el Mercado San Camilito, enorme galerón donde se puede disfrutar la gastronomía popular de México en numerosas y pequeñas fondas.
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Barrios Magicos del DF, Cuajimalpa

La palabra Cuauhximalpan se compone de cuauh (itl) que significa árbol, madera; del verbo transitivo xima, que con complemento de cosa, expresa el concepto de carpintear, labrar, pulir, seguida de una “I” formativa y de la preposición locativa pan su acepción es esta: encima, sobre, en. Así con los dos primeros elementos se forma cuauhximal-li, acepilladura o astilla pequeña que, en composición, pierde el sufijo formulativo li (aféresis de tli, perdida la t por hallarse entre dos eles) y con la posposición que viene a significar “sobre las astillas de madera” y designa un lugar donde ésta se labra.
Al llegar al Jardín Hidalgo, la plaza principal, te envolverá un ambiente de frescura aportado por sus árboles de amplia fronda; cuenta con bancas para descansar y dos glorietas, en una de ellas se ubica el clásico quiosco ochavado en torno al que cantan los pájaros. En su costado sur apreciarás también algunas casas antiguas con techos inclinados, como se usaba en Cuajimalpa hace muchos años.
Frente al jardín se localiza el Foro Pedro Infante como un homenaje de los pueblos y colonias de la delegación Cuajimalpa a este personaje popular, quien filmara en este lugar parte de la película Vuelven los García. A un costado observarás las oficinas de la delegación, que ocupan el lugar donde estuvo el Palacio Municipal.
Una singular barda con celosía hecha a base de tabiques delimita el atrio de la Parroquia de San Pedro Apóstol, con piso de cemento y pocos árboles. Su portada es de estilo neoclásico, en la que sobresale un friso formado con metopas y triglifos –elementos de la arquitectura griega– y una cornisa de buen grosor; dos nichos enmarcan el acceso. Sobre la cornisa se levanta un arco truncado que no cierra y al centro, sobre una peana o base, el escudo papal que alude a Pedro como el primer papa de la iglesia católica remata la portada. La piedra de tezontle rojo recubre la fachada del templo, que presenta dos torres de campanario. Su interior cuenta con una nave y crucero, mientras que San Pedro Apóstol preside el altar mayor dentro de un ciprés. Las bóvedas y cúpula del templo lucen sobrios ornamentos. Sobre sus muros laterales se aprecian varias pinturas al óleo. Es importante mencionar las variadas figuras de vírgenes y santos ubicados a lo largo del crucero.
Del Jardín Hidalgo toma rumbo al sur por la calle Veracruz hasta salir a la carretera México-Toluca, sigue rumbo a Acopilco para enseguida tomar el retorno hacia México y continuar por la desviación hacia el Desierto de los Leones. Al inicio de este camino estrecho se localizan numerosas fondas y puestos en el antiguo sitio de La Venta, que ofrecen a los visitantes un amplio surtido de quesadillas (de huitlacoche, queso, carne), sopa de médula y de hongo, jugos, tamales y atoles. Este gran escenario de belleza natural formado por bosques, barrancas y elevados cerros, está decretado como Parque Nacional desde 1917 y, a partir de entonces, ha sido considerado como un lugar propicio para la recreación y el esparcimiento de sus visitantes, quienes pueden dar paseos en bicicleta, hacer días de campo o planear una parrillada con los familiares y amigos.
Otro de sus atractivos es el Ex Convento Carmelita que emplearon estos frailes como lugar de retiro y meditación y, al cual, dada la tranquilidad de su ambiente y su enorme extensión, le llamaron el desierto. Desde luego leones no hubo aquí nunca, la referencia proviene de un pleito legal entre los hermanos de apellido León contra un descendiente del cacique de Coyoacán, José Patiño Ixtolinque, por la posesión de estas tierras en el siglo XVIII. Hoy en día está convertido en el Museo Bicentenario donde se exhiben fotografías antiguas del pueblo de Cuajimalpa, de las ermitas que aún subsisten dentro del área del ex convento, y una maqueta de este último. Asimismo, ofrece un restaurante, salones para exposiciones, actividades culturales, conciertos de música sacra y ferias dedicadas a la horticultura.
Dentro del ex convento, recientemente se inauguró, con motivo del centenario de la Revolución, el Museo Zapata, ambientado como cuartel; ahí se exponen fotografías del Caudillo del Sur acompañadas de sus frases célebres; otros espacios muestran un campamento zapatista, un tianguis y una colección de rifles mauser, ambos de la época.
Al incorporarte de nuevo a la carretera, no puedes terminar el paseo sin pasar a las famosas Fresas con Crema del Km 23.5 para deleitarte con esta típica combinación en un local con 43 años de tradición. Se sirven con azúcar, vainilla, pasas, nuez, canela y un par de galletas; también puede saborear plátanos y duraznos con crema.
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Los atractivos de Real de Catorce

Se dice que este pueblo en el Estado de San Luis Potosi ofrece una de las mejores vistas del país,con hermosas y altas montañas.
Real de Catorce es un pueblo dedicado al turismo. Por el misticismo que envuelve su arquitectura ha sido escenario de muchas películas, y por su ubicación geográfica, se ha convertido en punto de reunión para los amantes de la adrenalina. La magia comienza al entrar al Túnel de Ogarrio, único acceso a este Pueblo Mágico.
Si visitas este pueblo no puedes dejar de ir a:
La Capilla de Guadalupe, El Templo de la Purísima Concepcion, Los Panteones, La Plaza de toros, El Palenque, La casa de moneda,El túnel del Ogarrio, El potrero entre otras cosas mas.
Si quieres comer algo delicioso y típico de la region tienes que visitar el corredor gastronómico en Matehuala donde podrás probar el famoso asado de boda o el cabrito al horno. No olvides acompañar estas delicias con mezcal, producto de las haciendas mezcaleras de la región.Real+de+Catorce
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Los Túneles de Guanajuato

Parte de la magia de Guanajuato se encuentra en su historia, misterio y cultura.
Esta ciudad además de ser caracterizada por sus hermosos edificios y obras coloniales, cuenta con más de 8 imponentes kilómetros de túneles que comunican a la ciudad y ayudan a tener una mejor vialidad.
Un dato curioso es que la verdadera finalidad de estos túneles era terminar con los constantes problemas de inundaciones que sufrían.
El primer túnel planeado fue en el área El Cuajín empezando en la Hacienda de San Agustín donde ahora se encuentra el mercado de Embajadoras y terminando atrás de la presa Pozuelos.
Sin lugar a dudas, estos túneles son un sello inigualable que posee esta ciudad y que nos invitan a conocerla y disfrutarla.

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