En Azcapotzalco, para fines turísticos, no hay que dejar de visitar su centro, donde en otros tiempos estuviera la cabecera municipal. Recorrer sus calles, caracterizadas por una intensa dinámica comercial, también ofrece pequeños oasis de hermosa arquitectura y tradición, como por ejemplo, la Parroquia de los Santos Apóstoles, una noble edificación virreinal que cuenta con una gran torre, cúpulas y un agradable atrio arbolado. Frente a este último aparece un kiosco. Junto al atrio de la parroquia tenemos a la Casa de Cultura de Azcapotzalco, la cual incluye dentro de sí, dos hermosos jardines con fuertes de roca y en donde tienen lugar distintas exposiciones y talleres.
La Plaza Hidalgo puede ser considerada como el corazón de Azcapotzalco y uno de sus distintivos más agradables es su kiosco central, mismo que aparece rodeado de árboles. También destaca en la Plaza Hidalgo, una estatua en honor del héroe nacional del mismo apellido. Igual de interesante es el Archivo Histórico de Azcapotzalco, en cual se localiza a un costado de la Plaza Hidalgo. Cuenta con un mural realizado por Antonio Padilla Pérez cuyo título es “Origen y Trascendencia del Pueblo Tepaneca”. Además, allí se exponen vestigios arqueológicos encontrados en este barrio de la Ciudad de México.
El centro de Azcapotzalco guarda un marcado sabor a provincia, su plaza Hidalgo –corazón de la población– muestra una serie de elegantes balaustradas unidas a bancas de piedra. La escultura del padre de la Patria, don Miguel Hidalgo, da la bienvenida a este lugar, cuyo quiosco de concreto y techumbre plana posee sólo seis lados. Árboles diversos y yucas le dan frescura a este espacio, con sus alrededores conformados por variadas construcciones de distintas épocas.
Al costado sur de la Plaza Hidalgo se encuentra el Archivo Histórico de Azcapotzalco; te invitamos a visitarlo para admirar un colorido mural pintado por Antonio Padilla Pérez, titulado Origen y Trascendencia del Pueblo Tepaneca. También se exhiben ahí piezas arqueológicas encontradas por los rumbos.
Con sólo cruzar la calle, encontrarás la Parroquia y Ex Convento de San Felipe y Santiago Apóstoles , de 1565. La barda atrial es de gran grosor y presenta arcos invertidos, y su atrio es de magnas proporciones. Una gran portada barroca conformada por molduras, roleos y guardamalletas acapará tu atención, sobre todo, al advertir la forma mixtilínea de la ventana que da al coro. La esbelta torre del campanario muestra un juego dinámico de pilastras en sus cuatro costados y, a su derecha, tres arcos de medio punto indican la entrada a la portería del antiguo convento dominico. Un excelente retablo barroco salomónico dorado recibe a los visitantes la derecha de la nave, en el cual se insertan curiosas pinturas de vírgenes (solamente). La altura de la nave es notable, el retablo principal es de estilo neoclásico y la hechura en madera del púlpito es de llamar la atención. Al costado izquierdo de este conjunto hay una hermosa portada de cantera, rematada con un relieve alusivo a la entrega que hizo la Virgen María de un rosario a Santo Domingo, misma que da acceso a la Capilla del Rosario (5), que data de 1720, y presume excelentes retablos barrocos y churriguerescos dorados. El antiguo claustro de esta construcción exhibe restos de pintura mural, su arquería es sencilla y soportada por columnas de estilo dórico; destaca en él la espectacular techumbre de las esquinas de los corredores de la planta baja: artesonados octagonales de madera y rosetones de estilo mudéjar. Es un trabajo realmente impresionante que aún puede apreciarse.
Saliendo del atrio del Ex Convento podrás entrar al edificio contiguo, que fuera el Palacio Municipal, erigido en 1891, en cuya portada de cantera destaca el balcón del nivel superior con un doble arco ornamentado con mascarones en sus claves, así como un precioso barandal de 1894. A partir de 1991 éste fue convertido en la Casa de la Cultura. Al entrar, te cautivarán los murales del cubo de su escalera, donde el artista Arturo García Bustos plasmó La Herencia Tepaneca en el Umbral del Tercer Milenio. También destacan ocho hermosos vitrales–plafones con diversos temas históricos. ¡No te los puedes perder!
En sus amplias salas se llevan a cabo numerosas exposiciones artísticas. Cuenta con dos hermosos patios: el de las rosas al frente, y el de los naranjos en la parte posterior. Se ofrecen en este inmueble distintos talleres, exposiciones, recitales y conferencias, entre otras actividades.
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