La Declaratoria de la ciudad de Campeche como Patrimonio Mundial es un reconocimiento a la herencia que han dejado las generaciones de campechanos que construyeron, amaron y respetaron su patrimonio edificado. Asimismo refleja el resultado de un esfuerzo emprendido hace dos décadas por el gobierno de Campeche con las obras de conservación y valoración de la arquitectura histórica de esta ciudad situada sobre la costa, al noroeste del estado del mismo nombre.
Campeche conserva el estilo arquitectónico colonial del siglo XVI, palpitando con vivas leyendas en cada una de sus calles, casas señoriales, iglesias, fuertes, murallas y baluartes.
En el recinto amurallado de la ciudad (centro histórico), uno de los mejores conservados de México, encontramos lo más representativo de la época colonial en cada una de las casas que muestran vistosos portones y ventanales señoriales. Se integran en un solo marco histórico 5 siglos de trabajo en iglesias, calles empedradas y plazuelas, la arquitectura porfiriana, museos y edificios. Con esbeltas torres se yergue la Catedral, al tiempo que la pintoresca iglesia del barrio de San Francisco, en conjunto con su bella plazuela, alimentan un lejano pasado: se dice que en ese lugar se celebró el primer oficio religioso en tierras de la Nueva España, siendo también bautizado en su templo el nieto del conquistador Hernán Cortés. En su estilo barroco-salomónico, los 5 altares con retablos tallados en madera distinguen la iglesia de San Francisquito, mientras que al Cristo Negro tallado en madera de ébano en la iglesia de San Román se le atribuyen numerosas leyendas y milagros.
En la famosa Puerta de Tierra, uno de los cuatro accesos que tenía el recinto amurallado de Campeche, se lleva a cabo un espectáculo de luz y sonido con traducción simultánea al inglés y francés. En él se narran aventuras de corsarios y se realizan representaciones de antiguas batallas piratas, complementándo dicho espectáculo con estampas folklóricas regionales.
Conservando su foso, puente levadizo, atalayas y cañones, se yergue silente otra muestra de la defensa de Campeche contra los ataques pirata: el Fuerte de San Miguel. Convertida en museo, se distingue orgullosa la Casa del Teniente del Rey, mostrando al público en general exposiciones permanentes de piezas prehispánicas y coloniales. Sobre el cerro de Bellavista se encuentra el fuerte de San José; lugar idóneo para disfrutar de una magnífica vista de la ciudad y el mar inmenso. En el lado opuesto existe un mirador con la imponente estatua de Don Benito Juárez.
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