Te recomendamos cuatro mercados en donde el comercio es el pretexto ideal para acercarse al folclor capitalino y, de paso, consentir los sentidos.
Comer rico “Mercado de San Camilito”
Hoy es la expresión más representativa de la cocina mexicana, su platillo simbólico es la birria: chivo adobado y estofado, tatemado después en un horno endemoniado. La sirven con su consomé, tortillas hechas a mano, frijoles caldosos, cebollita y cilantro. Dentro del mercado, la competencia por ver quién hace la mejor birria es notoria. También hay pozole al estilo Jalisco, pescados y mariscos rompecrudas y postres para un coma diabético.
De todo un poco “Mercado de la Merced”
Este enorme mercado tiene una gran catidad de puestos de fruta, verdura y legumbres; tambien cuenta con expendios de abarrotes, carne y pescado; un paso a desnivel donde encontrarás cesterías y artesanías; un anexo en el que se acumulan los locales de talabartería y jarciería; y otras secciones con juguetes, dulces, flores y plantas de ornato.
Zapatos “Mercado de Granaditas”
Éste es el mercado de los zapatos, hay de todos tipos, calidades y precios, desde los modestos zapatos deportivos blancos hasta exóticas botas de charol con caña hasta la rodilla y con tacones de quince centímetros. Los locales no suelen tener muchas comodidades para probarse los zapatos, así que piensa en eso cuando quieras ir.
Artesanías “Mercado de la Ciudadela”
Éste es el mercado de artesanías que aparece siempre en las guías turísticas, lo que causa que los precios sean un poco elevados, aunque la razón por la que más vale la pena visitarlo es por la variedad de los objetos de arte popular que ofrecen, representativos de diversas regiones de México. Aquí encontrarás, entre otros, aretes y pulseras, ropa para toda la familia, instrumentos musicales y muchos artículos decorativos.
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