La leyenda de los parachicos cuenta que en medio de la sequía y el hambre, los lugareños recibieron a una distinguida dama ella le comento a los lugareños que su hijo padecía un extraño mal que le impedía mover las piernas, y ningún médicos podía curarlo y ella decidió visitar varios lugares remotos en busca del remedio ”para el chico”. Cuando le hablaron de los curanderos de Chiapa decidió ir con ellos. Al poco tiempo apareció el de Namandiyuguá(Cerro brujo), quien después de examinar al joven, le recetó pócimas de hierbas y ordenó que se llevara al chico a los baños de Cumbujujú para completar el tratamiento.
La madre acudió al lugar, cerca del pueblo y poco después, como de milagro, el joven empezó a recobrar la movilidad en las piernas.
Agradecida, la mujer, que se llamaba María de Angulo, mandó traer desde lejos ganado y grandes cantidades de cereales para acabar con la crisis en Chiapa. Ordenó que se destazara cada día una vaca en la plaza y repartió canastas con víveres entre la población.
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