Se encuentro localizado 81 kms. al noroeste de la Cd. de Chetumal. Se puede accesar al sitio siguiendo la carretera federal 186 Chetumal – Escárcega, y en el km. 58 tomar la desviación de 14 kms. Que conduce al poblado de Morocoy; al llegar a este poblado, continuar 2 kms. Por el camino que va hacia San Pedro Peralta y doblar a la izquierda. El camino de terracería de 7 kms. qe parte de este punto, conduce directamente al sitio.
Este asentamiento prehispánico está constituido por cuatro grupos arquitectónicos: Tutil, Lamay, Kinichná y Dzibanché, de los cuales los dos últimos han sido parcialmente explorados y pueden ser visitados. El recorrido inicia con el Edificio VI o Templo de los Dinteles, un edificio aislado, cuya primera etapa constructiva conserva un basamento con cuerpos ornamentados con un diseño de talud y tablero similares a los construidos en Teotihuacán. En la porción superior puede verse un templo con un buen estado de conservación, y correspondiente a la segunda etapa constructiva, en el que destaca un dintel de madera con la fecha 554 d.n.e.
Siguiendo con el recorrido se llega hasta la plaza Gann (en honor al primer visitante académico al sitio). En esta zona se conserva una serie de edificios de diversas funciones y temporalidad, entre los que destaca el Edificio II o Templo de los Cormoranes, que es un gran basamento de planta cuadrangular sobre el que se encuentra un templo de excepcional altura y estrechez, complementado por unos pequeños tapancos en sus extremos; sobre este templo pueden apreciarse los restos de una crestería que en su apogeo estuvo estucada y profusamente decorada. Es interesante señalar que en el interior del basamento se encontró un sistema de tres cámaras abovedadas, una de las cuales resguardaba los restos de un personaje de alta gerarquia, acompañado por una ofrenda que incluía diversas piezas de cerámica, entre ellas, el vaso policromo que da nombre al edificio, así como una mascara de jadeita y diversos ornamentos del mismo material.
El área que comprende el Xibalbá se complementa con dos palacios, denominados Norte y Sur, cada uno de los cuales cuenta con nueve vanos o accesos, que posiblemente hacían alusión a los nueve niveles del inframundo. Otro de los conjuntos que puede ser visitado es el de Kinichná, nombrado así a partir de un elemento en estuco con la representación del glifo Kin (sol o día), que se conserva en la parte posterior de la acrópolis. Este conjunto se encuentra 2 kms. Al norte del conjunto principal y se distingue por una acrópolis monumental de tres niveles y diversos templos distribuidos con el arreglo tripartita característico de la arquitectura del clásico temprano. A la fecha han sido explorados los Templos de los Tres Niveles, quedando sólo por ser intervenido el basamento del primer nivel. Aunque se detectaron algunos saqueos, en el interior de estos edificios se recuperaron importantes ofrendas y entierros que documentan la importancia simbólica y ritual de este complejo arquitectónico. La acrópolis de Kinichná se complementa con una serie de edificios bajos alrededor de una plaza, que posiblemente funcionaron como plataformas para templos menores, o bien como edificios de función habitacional.
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