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Baja California

Turismo Arqueológico en Baja California

Baja California posee varios sitios arqueológicos; los mejor conocidos y divulgados hasta el momento son los referentes a la manifestación rupestre que contemplan pintura, petrograbado y petroglifos.Estos territorios fueron ocupados por grupos nómadas que vivieron en la región, mismos que basaban su existencia en la recolección de frutos, semillas, raíces, productos marinos y la caza. Estos grupos dejaron plasmada su presencia mediante diversos dibujos en las paredes y techos de los resguardos rocosos o en las paredes exteriores de los bloques pétreos. Dichos lugares fueron utilizados como campamentos estacionales, talleres líticos o concheros.Los yumanos, de quienes descienden los actuales grupos étnicos de la región (cucapá, kiliwa, pai-pai y kumiai), fueron integrantes de las corrientes migratorias de los pueblos que se introdujeron a la península de Baja California desde el norte, ocupando un lugar muy importante en el proceso de desplazamiento.Los cucapá se asentaron en la zona de Mexicali y el área del delta del río Colorado; practicaron una agricultura incipiente aprovechando las inundaciones periódicas de esta corriente, además de las actividades de caza y recolección.Los kiliwa, pai-pai y kumiai, por su parte, se trasladaron a lo alto de las montañas y valles intermontanos de Baja California; explotaban los recursos que les ofrecían las costas y las montañas del interior del estado, practicaban también la manufactura de cerámica y cestería.
Divididos en grupos llamados bandas, estos pueblos adquirieron cierta territorialidad en la que deambularon en busca de recursos que la naturaleza les proporcionaba.Su presencia es detectada a través de restos de cerámica esparcida en los resguardos y gran cantidad de morteros sobre roca. Una de las actividades de mayor relevancia era la cosecha del piñón que se llevaban a cabo en verano, entre agosto y septiembre, en este acontecimiento se reunían varios grupos. Asimismo efectuaban ritos especiales de iniciación o de carácter meramente mágico-religioso.

El Vallecito
Considerado como el más representativo de la región; en él se han detectado más de 18 conjuntos de pintura rupestre de los cuales se pueden visitar seis. En este lugar vivieron los antepasados del grupo étnico kumiai cuyo territorio comprendía desde Santo Tomás, en Baja California, hasta las costas de San Diego, California. Por el este la región abarcaba desde las tierras interiores en el área de Escondido, California, hasta las montañas y desiertos del norte de Baja California, incluyendo la zona de la Laguna Salada y parte de la sierra Juárez conocida como La Rumorosa.

Rosario
El sitio que ocupa la misión de Nuestra Señora del Rosario de Viñadaco, fue explorado inicialmente por los franciscanos hacia 1771. Dos años después fue inspeccionado por los dominicos, correspondiéndole a fray Vicente Mora, Presidente de la orden, descubrir el lugar y sus alrededores. Dicho sitio resultó adecuado para establecer la misión ya que existía abundancia de agua y vegetación exuberante consistente en sauces, carrizo, tule y junco. En junio de 1774 esta misión se organizó, siendo los frailes Vicente Balda y Juan Salgado los encargados de ella. Durante 30 años aproximadamente, la misión de Nuestra Señora del Rosario ocupó ese sitio.

En 1802 la misión fue cambiada al lado opuesto del valle (a una distancia de tres kilómetros del Océano Pacífico) por haberse agotado el manantial próximo a la misma. Entre estos dos sitios misionales existieron algunas rancherías, donde la población indígena vivía, además de la propia misión: en Cava, Fiel, Santo Domingo, Macopá, El Socorro, El Rosario, Santo Tomás, San José y Santa Rosa. La mayoría de estos nombres perduran actualmente. El Rosario fue una de las misiones más prósperas y estables de las fundadas por los Dominicos, y el valle donde estuvo ubicada permitió desarrollar la agricultura y ganadería cuyos excedentes sirvieron para aprovisionar a otras misiones, escasas de recursos.

Entre los cultivos destacaron el trigo, maíz, fríjol, higueras y viñedos. La producción ganadera consistió en la explotación del ganado vacuno, caballos, borregos, así como de cabras y cerdos. En los años de 1775 a 1824 la población osciló entre 200 a 300 habitantes aumentando en algunas ocasiones hasta 500; a partir del último año citado hasta 1860, la población decreció considerablemente hasta contarse solamente dos decenas por año. Este flujo poblacional fue motivado por epidemias y desastres naturales en la región ocurridas en los años 1796, 1800, 1805 y 1808. En ambos sitios se encuentran ruinas de esta misión, específicamente ruinas de adobe.

San Fernando
Esta misión está Ubicada al norte de la de Santa María de Los Ángeles. La Expedición de fray Junípero Serra acompañado de fray Miguel de la Campa y Cos, así como del gobernador Gaspar de Portalá, descubrieron un sitio y consideraron era adecuado para fundar una misión ya que su valle resultaba atractivo por lo fértil que se apreciaba y facilitaría así la comunicación entre las misiones de la Alta y Baja California.

Fue así como el 14 de febrero de 1769, el misionero Serra, presidente de los franciscanos en las Californias, fundó la misión de San Fernando Velicatá, que fue la primera y última de esta orden religiosa. El padre Miguel de la Campa se hizo cargo de la misión, permaneciendo cuatro años en ella y durante este periodo se construyó el edificio y se acondicionó el valle para el cultivo. Aproximadamente 300 Cochimíes fueron bautizados por Campa y muchos otros recibieron instrucción religiosa durante la ocupación franciscana. Varias epidemias, entre ellas la de viruela negra, abatieron la comunidad diezmándola drásticamente, por lo que la misión se abandonó poco después. Existen restos importantes de lo que era la misión.

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